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[Producto · Vigilancia]

Vigilancia desde fuera, cada día.

Cuatro vigilancias que trabajan solas y solo le molestan cuando hay algo que hacer. No leemos su correo, no guardamos ninguna contraseña suya, no instalamos nada: miramos lo que un atacante vería de usted, y le avisamos antes.

01 · Filtraciones

Si una contraseña suya corre robada, lo sabrá antes que nadie.

Vigilamos. Sus correos (hasta cinco) contra las filtraciones conocidas y contra las listas que generan los programas ladrones; con dominio, todas las credenciales de su dominio y las menciones en la dark web. Cada día.

Protegemos. Las cuatro o cinco cuentas donde vive su trabajo: el Blindaje las repasa una por una, con la hoja de recuperación a punto.

Si pasa, le avisamos por correo con lo que ha aparecido (la máscara y la fuerza de la contraseña, nunca entera) y los pasos para cortarlo. Si quiere ir más allá, «Investigar más a fondo» busca en los archivos del pasado y en bruto.

02 · Dominio

Su nombre, vigilado: imitaciones y reputación.

Vigilamos. Dominios que se parecen al suyo (una letra cambiada, un guion, otra terminación), webs que lo copian, y la reputación de su dominio en los antivirus, los navegadores y las listas de bloqueo.

Protegemos. La confianza de sus clientes: que nadie los engañe con su nombre.

Si pasa, guardamos la captura del imitador en el momento de encontrarlo. Usted decide: lo sabe y ya está, o nosotros lo denunciamos y pedimos su retirada. Si la reputación está tocada, la limpiamos.

03 · Correo

Que nadie envíe nada en su nombre, y que lo suyo llegue.

Vigilamos. Las tres señales que hacen que un correo se pueda suplantar o acabe en el spam (SPF, DKIM, DMARC) y los informes que los grandes proveedores envían sobre quién usa su dominio.

Protegemos. Sus facturas y sus presupuestos: que salgan de usted y lleguen a la bandeja de entrada.

Si pasa, una guía para gente no informática, paso a paso, con el registro que hay que copiar y «cómo sé que ha ido bien», para Google, Microsoft y cualquier otro proveedor. Si lo prefiere, lo configuramos nosotros.

04 · Web

Su web, vista como la ve un atacante.

Vigilamos. Que responda, que el certificado sea válido y se renueve, que no enseñe versiones viejas del software, y que lleve las cabeceras de seguridad que los navegadores esperan.

Protegemos. La primera impresión y el candado verde: lo que un cliente mira antes de confiar.

Si pasa, le decimos qué arreglar y cómo, para WordPress, un panel de alojamiento, Cloudflare o un servidor propio. Y lo volvemos a comprobar solos.

Y alrededor de las cuatro vigilancias

El Blindaje

Las cuentas donde vive su trabajo (correo, WhatsApp, móvil, redes, banco), repasadas una por una con una guía que no pide ser informático. Las claves son suyas y se quedan con usted.

El dosier de ciberseguridad

Todo lo que vigilamos y cómo ha quedado protegido, en un documento al día y con fecha, para enseñar a un cliente grande, una aseguradora o una licitación. Y un informe mensual en el correo.

Cuando lo hacemos nosotros

Todo lo que es automático va dentro del plan. El trabajo humano se cobra aparte y se ve antes de pedirlo: denuncia y retirada, limpieza de reputación, configuración inicial, investigar más a fondo. Los precios →

Lo que no hacemos

Las verdades incómodas, por delante.

La confianza no se pide: se gana. Estas son las líneas que no cruzamos.

No leemos nunca su correo. Vigilamos desde fuera, con consultas públicas y señales externas.

No guardamos ninguna contraseña suya. El Blindaje lo hace usted, guiado por nosotros.

No sustituimos su antivirus. Él detiene lo que intenta entrar; nosotros le decimos qué se le ha escapado.

No prometemos milagros. Las retiradas dependen de terceros: ponemos oficio, pruebas y presión, nunca plazos garantizados.

No vendemos sellos. El dosier no es un certificado comprado: es su foto real, con fecha.

Tres pasos, dos minutos. Sin tarjeta.

Se registra con su correo, lo verifica con un clic, y la vigilancia empieza sola. Cuando quiera más, el portal le acompaña.